Sijs ,Atari Border ,Golden Temple :Amritsar

By bizipox
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Aeropuerto de Udaipur, llego con más de 2 horas de adelanto. Lo primero, no dejan pasar a nadie, solo pasamos los que nos identificamos y tenemos billete de avión. En la puerta, primer control militar. Nada más pasar la puerta, control del equipaje que se va a embarcar, lo escanean y precintan. Voy a la ventanilla de Jet Airways   (compañía low cost India) y el chico que me atiende (es rarísimo ver mujeres currando) me dice que no puede facturar mi equipaje hasta Amritsar, pues mi avión sale con bastante retraso y pierdo en Delhi la conexión, y que, me va a buscar un vuelo para mañana a la mañana. Intento hacerme entender con mi spainglish, pero el chico se hace el tonto y pretende que pase la noche tirada en el aeropuerto. Yo, atrincherada en la ventanilla, no me voy hasta que me asegura que me va a proporcionar la compañía un hotel, cena, desayuno y traslados a y desde el aeropuerto; después de mil llamadas, el chico me dice que vale! Así y todo, pierdo un día y sólo tenía previstos dos en Amritsar.

Con todo mi cabreo a cuestas, voy al segundo control, también militar, en éste te chequean el equipaje de mano y, chicas por un lado, chicos por otro, brazos en alto y cacheo manual y electrónico. Aquí me hacen tirar a la basura los dos mecheros que tenía. Creo que he estado en unos cuantos aeropuertos, pero esto no lo había visto nunca, ni lo de los mecheros, ni lo de magrear tetas, eso sí, la cacheadora de tías era una militar femenina con cara de mala uva.

Al entrar en el avión me dieron un documento en el que especificaba lo del alojamiento y traslado.

En el aeropuerto de Delhi, en la ventanilla de la compañía, me encontré con otras personas que estaban en la misma situación: una pareja gay, un canadiense que venía de Sry Lanka y su chico, hijo de una gaditana, que vivía en Canadá, y una amiga de ellos londinense, majísimos los 3, una familia hindú con dos niñas pequeñas y un chico hindú que viajaba solo y vivía en Londres, con estos últimos no hablamos mucho. Estuvimos 3 horas allí tirados, preguntábamos y nadie nos decía nada. Por fin arrancamos y nos llevan a un hotel, uno de los canadienses fué a preguntar y el chófer nos había llevado a otro hotel, vuelta al taxi y al otro hotel. En este hotel intenté que me pusieran en contacto con mi hotel de Amritsar, pero, como si hablase sola, al final un señor que andaba por allí me alquiló su teléfono y pude avisar al hotel que no llegaría hasta el día siguiente.

Por fin llego a Amritsar, me cojo un taxi y al hotel. El conserje me informa que he de pagar las dos noches que había reservado y los 2 taxis que ha mandado al aeropuerto. Se presenta un hombre que dice ser el guía turístico del hotel, pero yo no tengo más que ese día por la tarde y la mañana siguiente, ya que mi avión para Varanassi sale a primera hora de la tarde.

Hablo con el conserje y me aconseja ir a la tarde a la frontera para la ceremonia del arriado de banderas y al día siguiente a las cinco de la mañana ir al Golden Temple para ver amanecer.

Sijs

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calle de Amritsar,sijs con sus espadas lanzas…

A mí los Sijs me han impactado. La mayoría de la gente de Punjab son Sijs, que son los seguidores del Sijismo, creen en un único  dios y en las enseñanzas de los diez gurus del Sijismo,que están recogidas en el libro sagrado de los sijs: el » Guru-grant- sajib» en el que se recogen las enseñanzas de su fundador, Gurú Nanak y sus sucesores. El libro original de guarda en el Golden Temple, pero hay una copia en cada templo.

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abanicando al libro sagrado en uno de los templetes

Tratan a los libros como si fueran personas, los acuestan a la noche en unas camas, que están en una habitación de cristal a la altura de un primer piso, lo tapan con unas sábanas, y lo abanican toda la noche, mientras los fieles se postran delante y rezan.

Siguen estas reglas:

  • El varón debe llevar una vida productiva, honesta y pacífica como cabeza de familia, trabajar diligentemente mientras mantiene la imagen de Dios dentro de sí.
  • La supresión de los males internos como la lujuria, la ira, la codicia, el apego material, el egoísmo, etc.
  • Valorar y respetar los ideales positivos, como la verdad, la compasión, la alegría, la humildad, etc.
  • Recordar a Dios todo el tiempo, practicar siempre el «simran» (remembranza de Dios), el ser virtuoso, misericordioso, generoso, valiente y creador de todo y actuar en consecuencia.
  • Ver a Dios en cada uno, entender y practicar la igualdad entre todas las razas independientemente de la casta, religión, color de piel, estatus, edad, género, etc.
  • Practicar o participar en el servicio desinteresado (sewa), ayudar a construir una vida comunitaria de amor y contribuir con la sociedad. Estar preparado para proteger y representar los derechos de los débiles para luchar por la justicia y equidad para todos.
  • Aceptar siempre la voluntad de Dios  (hukam)  y centrarse en mantener un espíritu positivo y optimista ( chardikala)

 

Los cinco K o artículos de la fe, que los Sijs deben llevar siempre:

  • Kesh: pelo largo sin cortar.
  • Khanga: un pequeño peine de madera para recogerse el pelo.
  • Kara: un brazalete metálico.
  • Kashera : ropa interior de algodón.
  • Kirpàn : es una daga que simboliza poder y libertad de espíritu, nunca debe utilizarse para atacar, pero sí puede usarse para defender o proteger.

Una curiosidad más: los varones usan un segundo nombre: Singh    (león)  y las mujeres: Kaur (princesa), y muchos Sijs rechazan usar apellido, pues éste está ligado a la identificación de castas.

Esta chapa, que me la estudié y la he copiado de la Wikipedia, es para entender un poco el fenómeno de esta ciudad, que a mí me impactó, la verdad. Cuando llegas, lo primero que te llama la atención es la gente, casi todos los varones llevan turbante, los que no, llevan pañuelo a lo pirata.Todos los hombres, y algunas mujeres también, llevan una correa cruzada con el kirpan, algunos son más pequeños y alguno lo lleva de tamaño espada.Ves muchos hombres con pantalón blanco, casaca blanca larga y por encima otra tipo guardapolvo azul, que además pueden llevar unas lanzas o espadas.

Por todas partes se ve el  » khanda » que es el emblema Sij .

El gentío en la ciudad es tremendo, todos van  hacia el mismo sitio, o están volviendo: el Templo Dorado. La ciudad es màs caótica, si cabe, que otras ciudades que he visitado en India.  Además del tráfico, están  muchas calles en obras porque están mejorando los accesos al Templo. Hay muchas librerías, al menos en la calle de mi hotel y alrededores. Está muy mal visto fumar, los Sijs no fuman, ni se drogan, ni toman esa cosa roja asquerosa. Se ve a todo el mundo muy serio, no hablan mucho, tienen un porte y una dignidad…

Dedico el resto de la mañana a callejear y a la tarde me viene a buscar el taxi que he contratado para ir a la frontera con Pakistán, que está a 35 km. y en la que todos los dīas  a las  16:30 arrian las banderas de los dos países con una ceremonia-espectáculo flipante .

Atari Border

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El taxista, un nepalí casado con una punjabi, me dice que ha ido dos veces a buscarme al aeropuerto, me enseña un papel  con algo parecido a mi nombre, supongo que se lo han dicho por teléfono.

Vamos en caravana, en el sentido contrario casi todo son camiones, con esa carrocería tan singular, llena de colores y adornos, que usan los hindús, nepalíes, pakistaníes…

Pasamos tres controles militares muy armados, con sacos terreros y coches blindados (como tanques con ruedas).

Llegamos a un parking y el chofer me dice que él se queda ahí a esperarme y que no puedo llevar más que dinero, documentación y cámara sin bolsa. Paso  otros dos controles en los que me cachean y llego al recinto, tras una media hora andando en una especie de procesión, en la que te encuentras con vendedores de banderitas  y objetos varios con los 3 colores de la bandera de India: naranja, verde y blanco, otros que te pintan  la cara con la bandera india…

El recinto donde se celebra la ceremonia es como un estadio de forma ovalada, con sus gradas de cemento (en el lado indio estaban ampliando) y partido por la mitad con un muro y una verja. En esta verja se ve a cada lado la bandera, el escudo y el nombre de India y Pakistán.

En el lado Indio es una fiesta, está petado de gente, cantan, gritan, ondean las banderas, lanzan consignas por los altavoces… en el lado Pakistaní hay muy poca gente y sólo uno con una bandera grande que a veces grita, pero no se le oye.

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el pakistaní abnegado

El espectáculo hindú  es digno de ver, hay en el centro de la pista un animador con chandal blanco que grita consignas que todo el mundo repite, hay un chamán, vestido de naranja que está grabando con una cámara de video, salen unas niñas y alguna mujer, con unas banderas corriendo hacia la frontera y cuando llegan, se paran en seco, gritan algo y se vuelven otra vez corriendo.

Salen niñas de colegio bailando unas danzas, aunque más bien parece gimnasia rítmica, luego unos niños lo mismo.

Más carreras hacia la valla, parece que cualquiera puede hacerlo.

En el lado Pakistan se van acercando más soldados, con uniforme de gala: casaca larga azul oscura, pantalones del mismo color y luego ese sombrero tan curioso, que lleva una especie de abanico vertical en azul y dorado. Ahí están más serios, no bailan, ni gritan casi, y la música no se oye pues la del lado Indio está a tope.

Ya es la hora, aparecen unos militares y otros vestidos de civil, que supongo son altos cargos, pues los demás se cuadran ante ellos y se sientan abajo, cerca de la valla. Los militares llevan turbante o boina. En India es así, supongo que depende de la etnia a la que perteneces.

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los dos armarios roperos

Primero vienen 2 tiarrones, vestidos de camuflaje, con  un pañuelo negro al estilo pirata en la cabeza y con fusiles y gafas de sol, que van corriendo hasta la verja y se ponen delante, echan unas patadas al aire y se quedan de frente al lado Pakistaní en una actitud desafiante.

 

Luego empiezan a desfilar 2 chicas militares, llevan boinas y polainas de cuero blancas, van al paso de la oca, también hasta la verja, dan unas patadas y se quedan en un lado.

Después empiezan los hombres , el uniforme es como el de las chicas, pantalón y camisa color beige, polainas blancas, pero ellos también llevan esa especie de abanico en la cabeza de color rojo, dorado y beige. Lo mismo, van de dos en dos hasta la verja y dan esa especie de patadas y se vuelven.

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Los pakistanís  también hacen lo mismo, solo que aquí no hay mujeres ni tiarrones.

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Se alternan, una vez van los hindús y otra vuelta los pakistanís, hasta que por último va un grupito, que también hacen lo mismo  como la danza de la grulla macho para aparearse.

Abren la verja, que es doble  y se meten dentro los tiarrones  hindús y los pakistaníes, es el momento más importante, pues van a arriar las banderas y  ninguna bandera puede estar más alta que la otra, por lo que la ceremonia la hacen muy despacito. Estamos todos de pie pues han puesto los himnos, es todo muy solemne. Aquí se me acaba la batería de la cámara…

Cuando las han arriado, cierran la verja,  y las dos chicas militares hindús llevan la bandera doblada,  otra vez al paso de la oca, empieza el desfile de los militares, también  al paso de la oca, todo ello con los gritos y los cánticos de los hindús hacia los pakistaníes.

Y finaliza la ceremonia, nos vamos todos en peregrinación al aparcamiento.

Yo había visto imágenes de la ceremonia, pero a mí me sorprendió más, si cabe, la actitud de los espectadores, con esa pasión, a veces rayando en la sobreactuación, que emplean los hindús en todo lo que hacen.

Golden Temple o Harmandir Sahib

 

P1010135Harmandir Sahib es el nombre del templo, pero, como está cubierto de oro totalmente, le llaman Golden Temple .

Me levanto a las 4 de la mañana para estar allí cuando empiecen los rezos de la salida del sol.

El templo está a unos 10′ andando desde mi hotel. Yo creía que a esa hora no iba a ir casi nadie, pues nada de eso , voy en peregrinación con otros cientos y cientos de punjabis de todas las edades y condición.

El Templo no cierra nunca, la entrada es libre para todo el mundo, por supuesto siguiendo unas normas: cabezas, hombros  y rodillas tapados, pies descalzos .

Cuando te acercas ves un edificio  enorme, cuadrado, con una torre en cada ángulo, todo de mármol blanco, en medio de una plaza del mismo material.Y gente, mucha gente dirigiéndonos a la puerta (tiene cuatro).

 

Al entrar te tienes que descalzar y pasar por una piscinita para mojarte los pies, al lado hay unas fuentes donde algunos se lavan los pies .

Al lado de las puertas hay unas taquillas en las que dejas el calzado y te dan una chapita con un número escrito en grafía hindú.

 

Dentro, en medio de una piscina grande, está el Templo, que yo creía que era más grande, con un puente para acceder y que, con la iluminación, refleja el oro en la piscina. El resto está poco iluminado.

Todo, excepto el templo, es de mármol blanco, limpísimo. Hay varios puestos en los que te dan un puñado de arroz, que la gente coge con la mano y se lo come  con mucha solemnidad.

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puestos donde dan la «comunión»

El edificio tiene unas galerías y unos locales cubiertos, en los que la gente está rezando, o descansando, o simplemente durmiendo.

Los demás están dando vueltas en el sentido de las agujas del reloj, rezando, hablando, haciéndose selfies…

En el borde de la piscina, solo hombres, se bañan y hacen sus abluciones, algunos van en bañador, otros en taparrabos.

 

P1010101El agua de la piscina es sagrada, y para ellos es un acto de purificación.

A la altura de un entrepiso, más o menos, hay unas habitaciones acristaladas, donde uno de los voluntarios uniformados, con una especie de plumero en la mano, reza y abanica el libro sagrado, que está en una cama tapado con una sábana naranja y dorada. La gente se para delante y reza con devoción. Por todas las paredes hay nombres escritos, con fechas y con el nombre del batallón y de la guerra en la que han muerto.

En el suelo hay unas esterillas verdes, haciendo pasillo, que desentonan bastante, pero muy prácticas pues el suelo está mojado y te libran de un buen resbalón y, me imagino, que al mediodía quemará de lo lindo.

Dentro del edificio, hay unos comedores, con enormes cazuelas, que ahora están cerrados, pero es donde la gente desayuna cuando sale el sol y comen y cenan, todo gratuito, aunque admiten donaciones y puedes echar una mano fregando los miles de platos de metal que hay.

A través de los altavoces se oyen rezos continuamente.

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A pesar del gentío que hay, y que muchos están hablando, apenas se oye nada más que las oraciones de los altavoces. La verdad es que impresiona, ni los niños y hay hasta bebes a esta hora, hacen ruido.

Hay una cola grande para entrar al templo, yo, tonta de mí, no pregunto si los no creyentes podemos entrar, y, por respeto, me quedo fuera.

Por todas partes hay unos guardianes con sus túnicas azules o amarillas, encima del traje blanco, con sus turbantes, espadas y lanzas.

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Un hombre que pasaba por allí me riñe, se me había resbalado el pañuelo de  la cabeza.

Cuando amanece, sube el tono de los rezos.

Y sigue entrando gente y más gente.

Algunos nos vamos después de amanecer, unos a la estación del tren y los demás, creo, a sus trabajos o a sus casas.Pero la riada de gente que entra continúa.

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Yo a desayunar a un bareto que está enfrente del hotel. El señor, como todo el mundo en India, me hace las preguntas de rigor:de donde eres, como te llamas, donde trabajas, en que hotel estás…Y, menos mal que no soy borde y contesto a todo, pues estaba preparando el equipaje para irme al aeropuerto y viene el recepcionista diciendo que un hombre pregunta por mí, voy, y era el tabernero con la bolsa de las cámaras de fotos. Por nada del  mundo aceptó una recompensa, el era sij!

 

Y, nada más, llamaron a un taxi para que me llevara al aeropuerto, el conductor, también sij, muy joven, muy sonriente, no dijo ni mú en todo el trayecto, excepto el saludo y como música llevaba rezos .

 

 

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