Pokhara ,relax ,ciudad de vacaciones

By bizipox
This post is part of a series called Nepal

Voy a Pokhara a descansar un poco y a ver los Annapurnas.

Esta ciudad no parece Nepal. Es una ciudad que podía ser Europa por sus construcciones, es un centro turístico, lleno de hoteles, restaurantes, bares, spas, tiendas de souvenirs y de ropa y accesorios para la montaña y agencias que organizan tours y treckings.

Aquí vive un colectivo grande de refugiados tibetanos, que subsisten de sus pequeños comercios.

Tiene un gran lago y LOS ANNAPURNAS, de telón de fondo.

Me alojo en un hotel que está genial, por fin!

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es lo que hay!

Desde el balcón se pueden ver los Annapurnas, bueno se podrían ver si no estuviera nublado casi todo el rato, con esa neblina que, se adivinan, pero no se ven bien.

Por la mañana tempranito me voy con un taxi a un barrio de las afueras a ver amanecer con las montañas al fondo, pero, neblina, no veo más que neblina.

Contrato en el hotel un trecking a Poon Hill de 4 noches, 5 días, para ver el amanecer en los Annapurnas. Me tengo que probar, hace casi dos años que no me pongo botas de monte y me da un poquito de miedo, por eso voy con un porter-gide, que, además de hacer de guía cargará con parte de mi mochila.

A la mañana, a la hora convenida llega Santosh, que me acompañará en este trecking. Tras la presentación me pregunta si podré físicamente estar a 3.200mt. de altura, le digo que sí, que ningún problema, así lleva un trasto menos, el botiquín para soroche, aunque me informa que, en todos los refugios están preparados.

Nos vamos en el taxi hasta el comienzo del camino y tras los pertinentes trámites (he tenido que gestionar en Pokhara un permiso para este trecking), comenzamos a andar. Santosh  ha dejado su mochila en un bareto aquí mismo, pues yo le he dicho que puede meter sus cosas en mi mochila, que lleva él y que está medio vacía.

El camino es precioso, txabolitas muy repintadas, con muchas flores y personas y niños sonrientes, superamables por todo el camino, todos venden bebidas, comida, souvenirs, son hotelitos de montaña. Además se dedican a la agricultura y a la ganadería, hay escuelas rurales, el río…

Sería perfecto si no hubiera tantas escaleras, y más con este calor!

Es una procesión, con gente de todas las nacionalidades, algunos abusan de los porteadores, he llegado a ver un grupo de cinco personas con un sólo porteador que llevaba en el cesto los maletones de los cinco y ellos sólo llevaban encima la botella de agua y la cámara, pa matarlos!

El camino discurre por un valle estrecho, con su río al fondo, en un bosque precioso, con  muchísimos rododendros, que están en flor. Un espectáculo de la naturaleza!

Paramos bastante, para tomar té o refrescos, para comer, para descansar… Hablamos de muchas cosas. Me preguntó si sería posible ir a España a trabajar, intento explicarle lo difícil que es eso, él quiere ganar dinero para casarse con una mujer de calidad, cuando le pregunto que es una mujer de calidad para él, me contesta que, una que tenga formación académica para educar a los hijos que vayan a tener. Él me dijo que había cursado estudios de medicina natural. Es un tío muy alegre, va por todo el camino cantando canciones nepalís, le gusta charlar, y cuando el inglés ponía los altavoces a tope, Santosh disfrutaba bailando.

En la primera parada nos encontramos con un compañero de Santosh que vá con un inglés que vive en Tokio, y que es un bobo que se cree gracioso, me pregunta Santosh si hacemos juntos el camino y le digo que vale!

A la tarde nos quedamos en un refugio donde nos duchamos, cenamos  dahl( lentejas con arroz, que es lo que comen en Nepal, prácticamente todos los dias) y nos echamos unas cervezas. Al grupo se nos une un italiano, que es arquitecto y vive en Bombay y que està haciendo el trecking sólo, pues dice que no tiene mucho dinero. Yo me marcho a dormir y ellos se quedan fumando porros y bebiendo cervezas y hablando sin parar.

A la mañana nos vamos mi guía y yo, los otros tienen clavo y no se han levantado.

El segundo día seguimos la ascensión, el camino sigue siendo un lujo entre el bosque, a veces vemos búfalos, lugareños en sandalias transportando en los cestos o a la espalda toda clase de cargas. En alguna ocasión pasan reatas de ponys con carga. Pobres! tienen heridas de los arneses y no les tratan muy bien.P1020220

Nos paramos en un puestito bastante pobre y hablamos con la señora, que vive sola ahí, nos cuenta que este año ha sido muy duro, que no ha habido turistas, ella había vivido siempre con sus padres ahí, en esa txabolita , y ahora se había quedado sola, nunca se había casado y su ilusión había sido montar un hotelito con sus padres, el terrenito era de ella, pero nunca tuvo dinero para ello.

A la tarde, en el refugio, Santosh me empieza a comentar que mañana será la última noche y yo intento hacerle entender que he pagado 4 noches y que no entiendo nada, él dice que los otros van a hacer 3 noches, y yo insisto en que he contratado 4 noches y 5 días de trecking.

El tercer día dormimos en el último refugio, que está a casi 3.000 mt.

Los tres días ha habido una neblina continua que impedía ver las montañas, sólo se entreveían.

Nos animamos y subimos a Poon Hill a ver anochecer, Santosh con mi forro que le queda pequeño, pero él se ha dejado su chamarra en el pueblo al unificar mochilas, una coreana con su guía y yo. Como era de esperar, se pone el sol, pero esas imágenes que se ven en todas las postales, nosotros no las vemos por culpa de las dichosas nubes.

A la mañana siguiente salimos, todavía de noche, para ver amanecer y, más  de lo mismo, mucha gente esperando ese momento mágico y las nubes que apenas dejan ver una silueta desdibujada. Que le vamos a hacer!

Nos volvemos, desayunamos, recogemos mochilas y para abajo, por otro camino en el que, hasta bastante abajo, no hay ni bares, ni casas. Ahora sí parece más un camino de montaña.

Por el camino de bajada, Santosh vuelve a sacar el tema de bajar hasta abajo y yo que no, me siento un poco timada, pero al final cedo, por no oírle más, y por qué,  haciendo cuentas, lo que me cuestan las cervezas, el agua de un día más, tampoco pierdo tanta pasta.

Llegamos a una aldea y me comenta, que podemos andar cuatro horas más o bajar en bus o jeep. Hablamos de dinero y, según él el jeep es mucho más confortable y saldría enseguida, el bus no sale hasta que se llena, y llenar en Nepal no es un culo por asiento, muchas veces van uno encima de otro en cada asiento. Me convence y esperamos a que el jeep decida bajar, pues aunque nos ha dicho un precio para los dos, la realidad es que el tío no baja hasta que lo llena, y como lo llena! Es un jeep normal, con 2 asientos delante, uno corrido detrás y en el maletero cuatro asientitos pequeños. Nos metemos, el conductor y una pareja delante, nosotros 2 y dos chicas detrás y 3 chicas más en los asientitos. Vamos con las mochilas entre las piernas, pues las chicas llevan atrás las bolsas de sus amigas. Y así empezamos a bajar por una pista de tierra, llena de curvas, con un desnivel y unos barrancos de la leche, con un conductor que corre todo lo que puede mientras atiende su móvil. Por el camino se para y recoge a 2 que iban andando y se suben al techo, con alguna mochila. Quince minutos más y monta a 3 más, 1 atrás con las chicas y 2 más a la baca, con lo que ya vamos 15  más mochilas. Le pregunto al guía y me dice » tipycal nepali». A veces se oyen ruidos en la chapa del techo que parece que se va a hundir. Al llegar al pueblillo nos para la poli y hace bajar a los 4 del techo, el chófer discute con los polis, dice que nosostros 2 nos bajamos en ese pueblillo, pero la autoridad no cede y los baja, con el consiguiente cabreo del chofer,un tipo muy borde con unas uñas larguísimas.image

 

Como se puede ver,es un jeep normalito,para 4 o 5 pasajeros.

 

 

Por fin nos viene a buscar el taxi y nos vamos de vuelta al hotel.

Me marcho bastante mosqueada a mi habitación pues considero que Santosh no ha sido leal y, aunque el día anterior habíamos quedado en salir por la ciudad, con los otros dos a celebrar el año nuevo nepalí, que se celebraba esta noche, me hago la loca y me despido.

Salí a la noche a cenar y a dar una vuelta. Estaba la gente de parranda, pasaban txarangas, iban las familias con sus mejores galas, estaba de moda llevar unos cuernitos de colores con luz. Había un  tablado en el que un grupo bailó danzas tradicionales, luego un chico, que debía ser un número uno en lo suyo, estuvo bailando música disco nepalí. En la calle los chicos bailaban, las chicas no, le pregunté a una pareja que estaba al lado mío y ella no dijo ni mú, pero él me explicó que no está bien visto que las mujeres bailen, sólo bailan los chicos con chicos.

Al día siguiente, el gerente del hotel me pregunta si no estaba contenta con el guía, pues no le he dado propina, y le digo que nos hemos vuelto un día antes y que, aunque el guía era muy majo, muy alegre y me había cuidado muy bien, que este fin de trecking no me había gustado. Me dice el gerente que el guía tenía razón y que el treking era así, 3 noches 4 días, así que le mando un correo a Santosh disculpándome y diciéndole que  ya le vería cuando volviera a Kathmandu. Luego, pensando un poco, creo que yo estaba en lo cierto y, como eran amigos, me engañaron. Estas cosas, que suceden a veces, te hacen sentirte mal, y volverte un poco desconfiada. Es cierto que son supervivientes, y, creen que somos ricos, de hecho, comparándonos con ellos,lo somos.

Me toca pelu, necesito tinte, no se ven más que peluquerías de hombres, termino en una barbería de barrio, el peluquero, un hindú jovencito, me tiñe con uno de esos tintes caseros que le ha traído del super un colega, mientras cuajaba el tinte ha empezado a retocarme las cejas,segun él, para que destaquen mis preciosos ojos, y, ya puestos con el hilo, me ha encontrado pelillos donde ni me imaginaba que tenía,

imageme ha hecho la manicura, me ha dado un masaje en cara, cuello, cabeza y manos guay, no ha seguido porque no le he dejado, me ha lavado la cabeza en el lavabo de las manos con una jarra, no me ha podido secar pues estamos en la hora de corte de electricidad, me ha cobrado, lo que al cambio son 38€ y he salido de la barbería con el pelo casi negro, sin ningún pelillo en la cara, y con una cara de : te han txuleao y lo sabes!

 

Me quedo un par de días más y vuelvo a Katmandhu en el bus, por esa carretera de montaña en la que se tarda 8 horas en recorrer 230 km.

 

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